Tres Revelaciones en la Víspera de Año Nuevo (31/12/2024)
- Lucas Gelásio
- 22 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 9 feb

En la noche de la víspera de año nuevo, la Monja Nordestina rezaba pidiendo perdón a Dios y a la Virgen María por todas las injurias en contra de los Sagrados Corazones hechas por la humanidad a lo largo de 2024. Realizaba actos de reparación y pedía misericordia por el año que comenzaba.
Antes de la media noche, se sintió totalmente elevada hacia Dios. Ya no oía los ruidos de las demás personas que, en aquel horario, estaban en fiesta. En aquel momento, tuvo tres visiones:
En la primera, vio a soldados cayendo muertos por heridas de batalla. Surgió un gran oso marrón, que caminó por encima de los cuerpos.
En la segunda, vio a un edificio en ruinas. Sobre él había dos pequeños mástiles. En uno estaba la bandera de Brasil; en el otro, la de China. Estaban entrelazadas en las puntas de sus telas. Ambas estaban viejas y sucias.
En la tercera, vio a varios lugares diferentes siendo afectados por fuertes vientos. Escuchó a Nuestro Señor decir: “¡Haré soplar un viento impetuoso sobre toda la humanidad, para que regrese a Mí y entienda que Yo soy su Dios!” Las imágenes de los fuertes vientos siguieron siendo mostradas.
Entonces, su ángel le dijo: “Escribe todo lo que viste!”
La visión terminó minutos antes del año nuevo.
Entiendo que la primera revelación se trata de un avance bélico de Rusia, país tradicionalmente simbolizado por el oso. La segunda, puede tratarse de malos vínculos entre Brasil y China. La tercera, de manera más clara, anuncia nuevas catástrofes naturales. Considerando que la monja tuvo la visión mientras rezaba por 2025, es posible que sean visiones proféticas respecto a este año.
El 12/03/2020, el Padre Oliveira recibió la profecía de los años futuros. En relación a los años 2025 hasta 2028, solo le fueron reveladas escenas malas, como de conflictos y calamidades.
Por otro lado, la Señora de Alma Mística, en 19/10/2024, recibió del Niño Jesús la revelación: “En 2025, toda la verdad será revelada.”
Dios no nos muestra los castigos porque desea realizarlos, pero porque quiere nuestra conversión. Si oramos, Él puede impedir esos eventos o mitigarlos.
Con fe en la Divina Misericordia, oremos y hagamos penitencia por un 2025 lleno de conversiones.
Y que ese viento impetuoso sea el del Espirito Santo soplando en nuestros corazones (He 2,2)
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