Los frutos que brotarán del lodo (10/05/2024)
- Lucas Gelásio
- 25 mar
- 1 Min. de lectura

En el último 10 de mayo, mientras oraba el rosario delante del Santísimo, la Monja Nordestina meditaba sobre una revelación que tuvo en febrero de 2023, en la cual vio una inmensa ola dirigiéndose a una ciudad.
En el cuarto misterio doloroso, pensando en las inundaciones en la región metropolitana del estado brasileño de Rio Grande do Sul, preguntó a Nuestro Señor: “Mi amado Jesús, ¿por qué permitisteis que la ola llegara a aquella ciudad?”
En repuesta, escuchó una dulce, pero firme voz, que le dijo:
“Hija mía, hace tanto tiempo que estás conmigo y ¿todavía no conoces la infinita bondad de Mi Corazón? Pues Yo vos digo que, aún en el lodo, puedo hacer brotar frutos de santidad. Vos veréis que, antes de que sequen las aguas, muchos darán testimonio que, en medio del dolor, Yo estaba con ellos, y Mi presencia era real.”
Nuestro Señor Jesucristo, el único que puede parar el agua que nos alcanza, es también aquel que puede transformar las tierras regadas por la tribulación en fértiles para la santidad. Que Brasil, unido a la Santa Cruz plantada en él desde su fundación, coseche los debidos frutos espirituales y así, por el dolor sufrido por el estado de Rio Grande do Sul, sea enraizada la conversión en ese país.
Traducido por: Katia Nogueira
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