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El Ataúd Cerrado (25/02/2024)

  • Foto del escritor: Lucas Gelásio
    Lucas Gelásio
  • 16 mar
  • 3 Min. de lectura

La noche del 25/02/2024, tiempo de cuaresma, la Monja Nordestina tuvo una visión mientras meditaba en el Vía Crucis. Vio, en la Estación de la Muerte de Nuestro Señor, un gran carro abierto que trasportaba un ataúd cerrado, rodeado de rosas. Muchas personas acompañaban el traslado. Parecía ser el ataúd de alguien importante, pero no era posible ver al difunto.


De repente, la escena cambió. La monja vio, entonces, un vehiculo militar moviéndose en alta velocidad. El carro hizo una maniobra intentando escapar de un ataque, pero alcanzado y explotó. En seguida, ella recibió, para meditación, el primer capítulo del libro de Oseas.


Comenzó el Señor a hablar a Oseas, cuando le dijo: “Ve, toma por mujer a una prostituta y ten hijos de la prostitución, porque la tierra (de Israel) no cesa de prostituirse (o idolatrar), abandonando al Señor.”

Oseas fue y tomó por su mujer a Gomer, hija de Diblayim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

El Señor le dijo a Oseas: “Ponle el nombre de Jezrael, porque dentro de poco tiempo yo vengaré la casa de Jehú, por la sangre (que derramó en la ciudad) de Jezrael, y pondré fin a la realeza de la casa de Israel. En aquel día quebraré el arco (o poder militar) de Israel en el valle de Jezrael.”

Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor le dijo a Oseas: “Ponle el nombre de Lo-Ruhama (o: aquella que no tiene pena)- porque ya no tendré mas compasión de la casa de Israel, sino que me olvidaré de ellos enteramente. Pero si me compadeceré de la casa de Judá; los salvaré por medio del Señor su Dios, y no por el arco, ni por la espada, ni por la guerra, ni por los caballos, ni por los jinetes.”

Gomer renunció a su hija, llamada Lo-Ruhama, concibió otra vez y dio a luz un hijo. El Señor le dijo a Oseas: “Ponle el nombre de No-mi-pueblo, porque ya no sois mi pueblo, y yo no soy más vuestro Dios.”

(Oseas 1,2-9)


 El pasaje muestra al profeta Oseas recibiendo de Dios las ordenes de cómo debería construir su familia. Esta simbolizaría la relación del Señor para con el pueblo de Israel, que en aquel momento, se alejaba de los mandamientos divinos. El profeta, obediente, se casó con una mujer prostituta. Ella concibió tres hijos. El nombre del primero, Jezrael, hacía referencia a una masacre y anunciaba un castigo divino. El segundo, Lo-Ruhama, simbolizaba el fin de la Misericordia de Dios y anunciaba el exterminio de la casa de Israel. El tercero, Lo-Ami (No-mi-pueblo), simbolizaba el rechazo de Dios para con Su pueblo.


La palabra Jezrael llamó la atención de la monja, por ser de nombre de una región que fue al campo de batalla y lugar donde perecieron muchos reyes. Esto podría ser una referencia a la persona importante que era llevada en el ataúd o la victima del ataque.


A la luz de la demás revelaciones, es posible interpretar, en nuestro contexto, que la mujer de Oseas simboliza la Falsa Iglesia y los tres hijos representan sus frutos. La revelación sería, por tanto, el anuncio de un castigo y el fin de la Divina Misericordia contra aquellos que traicionan a Dios.


Oremos para que no seamos seducidos por la Falsa Iglesia, traidora de Jesús, y ese castigo no recaiga sobre nosotros. Que aprendamos a amar la verdadera fe, tan bien resguardada en la Tradición de la Iglesia Católica, y que los extraviados regresen a casa, donde serán recibidos con mucha alegría.


Traducido por: Maria Cristina Jacome


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Professor Lucas Gelásio
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