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Después de los Tres días de Oscuridad (12/05/2023)

  • Foto del escritor: Lucas Gelásio
    Lucas Gelásio
  • 12 mar
  • 4 Min. de lectura

E, 2005, 2008 e 2013, la Monja Nordestina tuvo sueños proféticos sobre los Tres Días de Oscuridad. Al final de la revelación, toda la humanidad, junto con los coros angélicos, caminaba en procesión hacia un mismo lugar. Sin embargo, no era revelado su destino.


El 12 de mayo de 2023, la monja rezaba delante del Santísimo cuando tuvo una visión. El ambiente a su alrededor cambió por completo, por otro con árboles y un camino. Le daba la sensación de haberlo visto antes. Su Ángel de la Guarda estaba presente delante de ella.



¡Ven conmigo! — dijo el ángel, que luego se puso a caminar.


Ella lo siguió. El ángel guardó silencio hasta que llegaron a los pies de una montaña. La subida era difícil. El ángel subió sin dificultades, pero a la monja le costaba acompañarlo.



En ese momento, el ángel se dio vuelta y se devolvió hasta la religiosa y la miró. Su mirada era tan amable y cariñosa que ella sintió sus fuerzas renovadas.


— Yo estoy contigo — dijo el ángel, tendiéndole la mano.


Ella tomó su mano y, con ayuda, logró subir hasta la cima de la montaña, ahora sin dificultades. En la cumbre, la vista alcanzaba innumerables ciudades.


— ¿Por qué me trajiste hasta acá? — preguntó la monja mirando al ángel.



El ángel, que estaba a su lado, miraba hacia arriba. Antes que le contestara, surgió un destello de luz en el cielo.


Una esfera luminosa amarilla brillaba delante de ella. Su tamaño fue creciendo y sus bordes poniéndose rojizos, hasta llegar a los límites visibles del horizonte.


En el centro de la esfera, surgió una inmensa cruz resplandeciente. En ella estaba clavado Jesucristo, también envuelto en una gran luz. En Él no había sangre. De Sus heridas salían luces.


En el instante en que Lo vio, la monja sintió intensamente su indignidad.


Era posible sentir el contraste de su pequeñez frente la grandeza del Señor, su nada delante del Todo, sus pecados delante de la pureza del Hijo de Dios. La monja cayó de rodillas y se postró en el suelo, sin valor para mirarLo.



Mire al cielo — dijo el ángel. — Esta es la Señal del Hijo del Hombre.


Ella alzó la mirada. Todo su cuerpo temblaba. Se dio cuenta que el Crucificado no dirigía Su mirada a ella, pero la movía en todas direcciones, mirando a cada una de las criaturas. Era una mirada mansa, sencilla y serena. El ángel, como si supiera lo que ella pensaba, le dijo:


— Este es el final de tu sueño.



La monja comprendió que se trataba de una revelación profética, una escena del futuro. Nuestro Señor Crucificado aparecerá a toda humanidad después del Castigo. Él verá a todos y todos podrán verLo.


Luego, desaparecieron de alrededor de la monja el Cristo, la Cruz y la inmensa esfera que encubría el cielo. La monja seguía arrodillada, al lado de su ángel, quien le tendió la mano para que ella se levantara y le dijo:


— En aquellos días que vendrán, el Señor te hará volar por muchos lugares, Él desea que tú lleves consuelo a muchos corazones fieles.


— ¿Ya no estaré viva? — preguntó la monja, pensando que el mensaje tuviera un sentido espiritual. — ¿Estaré en el Cielo cuando todo eso ocurra?


— No, tú no habrás muerto aún. Estarás con tus hermanas, pero también estarás en otros lugares. Es por eso que hoy te fue revelada esta señal, para que consueles los corazones y reanimes la Fe de tus hermanos cuando todo el dolor caiga sobre la Tierra. ¡Hasta entonces, prepárate! Sé fiel y lee lo que te indicaré. ¡Espera y prepárate!


La revelación terminó y la monja se vio nuevamente en el convento. En su corazón, escuchó: “Lucas 21, 12 y siguientes”. Todavía temblando, tomó la Biblia y leyó ese pasaje, reconociendo la visión en las palabras de la Escritura.


Lucas 21, 12-28:

Pero antes de que eso ocurra los tomarán a ustedes presos, los perseguirán, los entregarán a los tribunales judíos y los meterán en sus cárceles. Los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre, y ésa será para ustedes la oportunidad de dar testimonio de mí.

Tengan bien presente que no deberán preocuparse entonces por su defensa. Pues yo mismo les daré palabras y sabiduría, y ninguno de sus opositores podrá resistir ni contradecirles.

Ustedes serán entregados por sus padres, hermanos, parientes y amigos, y algunos de ustedes serán ajusticiados. Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Con todo, ni un cabello de su cabeza se perderá. Manténganse firmes y se salvarán.

Cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, sepan que muy pronto será devastada. Los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén dentro de la ciudad, que salgan y se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a la ciudad. Porque esos serán los días en que se rendirán cuentas, y se cumplirán todas las cosas que fueron anunciadas en la Escritura.

¡Pobres de las mujeres embarazadas o que estén criando en esos días! Porque una gran calamidad sobrevendrá al país y estallará sobre este pueblo la cólera de Dios. Morirán al filo de la espada, serán llevados prisioneros a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por las naciones hasta que se cumplan los tiempos de las naciones.

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra los pueblos estarán llenos de angustia, aterrados por el estruendo del mar embravecido. La gente se morirá de espanto con sólo pensar en lo que va a caer sobre la humanidad, porque las fuerzas del universo serán sacudidas. Y en ese preciso momento verán al Hijo del Hombre venir en la Nube, con gran poder e infinita gloria.

Cuando se presenten los primeros signos, enderécense y levanten la cabeza, porque está cerca su liberación.


Después de la revelación, en el corazón de la monja permaneció una paz indescriptible y la claridad de su miseria. Delante del Crucificado, ella vio lo profundo de su alma y el estado de su imperfección. Desde entonces, la percepción de sí misma se hizo más clara y profunda. Ella experimentó, anticipadamente, la iluminación de la conciencia, algo que toda la humanidad vivirá como preparación para los Tres Días de Oscuridad. Aquí encontrarás más detalles sobre ese fenómeno, según lo que ella describió.


En los días siguientes, ella recibió otras revelaciones sobre la manifestación en el cielo.


Traducido por: Katia Nogueira

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Professor Lucas Gelásio
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